01:20 pm
21 Octubre 2014


Hijas del rey de Arabia Saudita aseguran que llevan encerradas 13 años en un palacio

Hijas del rey de Arabia Saudita aseguran que llevan encerradas 13 años en un palacio
4 Flares Twitter 2 Facebook 2 Google+ 0 4 Flares ×

Dos hijas de el rey Abdalá de Arabia Saudita -uno de los hombres más ricos del mundo- aseguran que ellas y otras dos hermanas más, están encerradas en dos villas dentro de los muros del palacio real de Yeda, desde hace 13 años.

Se trata de las princesas Sahar, de 42 años de edad, y Jawaher, de 38, dos de las cuatro hijas de la segunda esposa del rey, Alanoud Alfayez, de 57 años, que se casó con Abdalá cuando ella tení­a 15 años y él era ya un hombre maduro pero aún no era monarca.

A pesar de que tienen acceso a Internet, a las redes sociales y de que en ocasiones salen de compras, lo tienen que hacer con permiso previo de algunos de sus familiares varones y van siempre acompañadas de tal aparato de seguridad que no les deja ganas de volver a salir.

Las dos mujeres, junto a su madre, contaron su historia a la periodista libanesa y colaboradora del diario británico ‘Sunday Times’, Hala Jaber, con la que contactaron a través de la red social Facebook. En el reportaje aseguran que sus otras dos hermanas, Maha, de 41 años, y Hala, de 39, se encuentran en la misma situación, en otra villa de palacio.

El extenso reportaje de Hala Jaber relata cómo las restricciones que sufren las cuatro princesas, son muy superiores a los ya enormes recortes de libertad personal que padecen en general las mujeres en un paí­s en el que no pueden ni conducir.

La madre, Alanoud, nacida en Jordania en el seno de una prominente familia de origen saudí­, es la segunda esposa de un rey que tiene por costumbre mantener cuatro esposas al mismo tiempo y de las que se va divorciando sin previo aviso cuando necesita un cupo vací­o para una nueva.

Abdalá, que tiene ahora 89 años y se convirtió en rey en el año 2005, tras la muerte de su medio hermano, el rey Fahd, se casó con ella en los primeros años 70, cuando él era comandante la guardia nacional saudí­.

Era su segunda esposa y en 1980 le informó de un dí­a para otro de que se habí­a divorciado de ella. En 1981, siendo Abdalá ya el prí­ncipe heredero, se volvieron a casar. Pero tres años después se volvió a divorciar. Con los años, y cada vez con más problemas para poder acceder a sus hijas, Alanoud se fue a vivir a Londres. Aún regresó una vez a vivir en Arabia Saudí­, pero acabó quedándose en Londres, a pesar de los requerimientos del rey de que viviera en Arabia.

Las princesas habí­an vivido una juventud feliz y relativamente occidentalizada: estudiaban y, dos veces al año, viajaban para pasar unas vacaciones con su madre. Pero después de un viaje a Italia sin ella, las cosas empezaron a cambiar. Poco a poco se sintieron cada vez recluidas en palacio, con más problemas para seguir una vida de estilo occidental, hasta el punto de que una de ellas tuvo que dejar de trabajar en un banco, porque el rey pensaba que no era adecuado que uno de sus 38 vástagos estuviera empleado.

Ahora viven como rehenes, pagando quizás la ausencia de la madre. Alanoud escribió a la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR), pero no obtuvo respuesta porque la carta no iba firmada por ella, sino por su abogado.

Escribe tu comentario: